miércoles, abril 26, 2017

Noticias en aimara

Por: Hugo Supo

El conglomerado mediático del Estado ha lanzado esta semana el programa noticioso en aimara “Jiwasanaka” por medio de sus señales de radio y televisión.
Dicho producto se suma al noticiero en quechua ya adelantado hace meses. De lejos, esto merece un aplauso para un país pluricultural que está buscando construirse como Estado-nación.
Particularmente para quienes somos aimaras, este hecho representa un hito histórico en el Perú, porque es la primera vez que de manera oficial, el idioma y nuestros rostros se exponen de manera tan masiva y con tremenda expectativa para la señal abierta.
Hasta ahora, el pueblo aimara ha estado invisibilizado para el Estado, incluso el mismo canal de televisión llevaba hasta hace poco el curioso eslogan “El canal de todos los peruanos”, aunque los rostros, ideas, agendas e idiomas siempre fueron ajenos a los de esta altiplanicie y zonas andinas.
Por eso quisiéramos que la apertura al aimara no quede solamente en el idioma, sino profundice en contenidos. Porque de eso se trata, de no conformarse con el folclorismo o lo superficial y, al contrario, avanzar para enfocar los hechos desde el punto de vista andino, comprenderlos, sistematizarlos y explicarlos al resto del mundo.
Por ahora, un equipo de aimaras puneños participa en el manejo y procesamiento de la información; gran reto para las hermanas y hermanos en el camino por mostrar un aimara distinto al quejoso que se catalogó con el Aimarazo de 2011.
Vamos a desearles buen viaje a los comunicadores aimaras en este largo trecho que tienen por recorrer. ¡Ch’amampi jilatanaca, kullacanaca!
Más bien es una pena que la Universidad Nacional del Altiplano y su escuela profesional de Ciencias de la Comunicación Social no haya aportado con profesionales bilingües en esta conquista, puesto que todos los de “Jiwasanaka” nacen de la fuerza de la experiencia.
Seguramente será tema de reflexión en las aulas universitarias, a propósito de que algunos catedráticos andan medio descontentos con quienes estamos haciendo periodismo hoy. (Correo Puno Juliaca 27/04/17 Foto: Difusión)


miércoles, abril 19, 2017

El conflicto Puno - Moquegua

Por: Hugo Supo

Siempre es necesario poner una información en contexto para formarse una opinión de la misma, los hechos por si solos son como islas, si nos empeñamos en mirarlas muy cerca no podríamos apreciar la inmensidad del océano, por eso debemos alzar los ojos al horizonte.
En el caso del conflicto de límites entre Puno y Moquegua, es de larga data, empieza luego de abortarse la región José Carlos Mariátegui (Puno-Moquegua-Tacna) con el fracasado proceso de regionalización de inspiración aprista.
Sin embargo, algunos ávidos de figuretismo local (funcionarios, autoridades y demás aparecidos) sostienen que el conflicto empieza a lo mucho en 2008, con las protestas que los aimaras del distrito de Ácora realizaron por asuntos de tierra y territorio.
Ni siquiera esto último es verdad, porque la agenda territorial encendió en realidad en los albores del nuevo siglo, con un grupito de dirigentes que solitos osaron reclamar la demarcación para aprovechar recursos de agua y minería.
Otra cosa es que el asunto se puso serio en 2009, cuando a raíz de protestas aimaras, la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) instaló una mesa de diálogo para determinar los límites interdepartamentales.
Mucha agua ha corrido bajo el puente desde entonces, idas y venidas, argumentos y contraargumentos, marchas y contramarchas; hasta que este gobierno ha tenido que pronunciarse al menos sobre lo avanzado en los tramos I y II.
Algunos asuntos deben quedar claros a partir de esta experiencia: 1) El reclamo puneño estaba sustentado y era legítimo, como es también para el caso del tramo III. 2) Necesitamos un trabajo de unidad regional para los tiempos venideros. 3) La atención a zonas limítrofes es urgente desde los gobiernos subanacionales, y 4) Requerimos definir el tramo III y luego avanzar a un nuevo proceso de integración sur en el Perú. (Correo Puno Juliaca 19/04/17 Foto: Difusión)

jueves, abril 13, 2017

La Aramayo y el periodismo

Por: Hugo Supo

Hay dos cosas para reflexionar a propósito del bochornoso pasado de la congresista Alejandra Aramayo, traído a la escena nacional por medios limeños.
Primero: quienes algo sabemos del periodismo, algo sabemos también de los antecedentes de la familia Aramayo
Aunque jóvenes todavía, a muchos nos marcó aquel reportaje de la Boca del Lobo en donde desvelaba un modus operandi de cierta prensa local. La incredibilidad que tienen hoy es consecuencia de esa y varias causas.
La señora Aramayo dice ser víctima y es su derecho defenderse; pero -apelando otra vez a la experiencia- sabemos que esta profesión es difícil y nos hace ganar enemigos gratuitos, aunque no a niveles de exageración como parece ser el caso de ella.
De cualquier modo, es importante que los ciudadanos sepan valorar la coherencia y rechazar la incoherencia de quienes pasamos por los medios.
Pese a que la academia ha generado un gran cambio en el periodismo puneño, hay mucho por trabajar. Por ejemplo, hay que reconocer a tanto “lenguasuelta” que asume el populismo como argumento y después se hacen los indignados.
Segundo: cómo se le ocurre a la señora Aramayo pretender legislar en tan delicado tema teniendo tales antecedentes. Lo escribimos porque no es la primera vez que se propone una regulación de medios.
¿Se debe regular a los medios o deben estos autorregularse? He ahí el asunto de fondo. El Colegio de Periodistas ha emitido un pronunciamiento contradictorio; en primer orden apelando al argumento Ad hominem contra la propuesta fujimorista y, luego, reclamando para la derogación de la Ley de Torres y Torres Lara que permite el ejercicio periodístico sin necesidad de estar colegiado.
Decimos contradictorio porque se oponen al proyecto (una especie de muerte civil para corruptos en medios) y después reclaman reposición de poderes para el ejercicio regulatorio gremial. ¡Y en tiempos del boom de la internet y redes sociales! Así estamos paisanos. (Correo Puno Juliaca 13/04/17 Foto: Difusión)

jueves, abril 06, 2017

Cada quien con su golpista

Por: Hugo Supo

Tan fácil es indignarse contra modelos dictatoriales que las alharacas coyunturales solo aportan a la simplista moda, pero no a la defensa de la democracia como alternativa para el ejercicio de poder. Vamos a ver.
A propósito de los 25 años de aquel 5 de abril, recordado ayer en Perú, es innegable que gran parte de la opinión pública actual rechaza la decisión disolutoria de Alberto Fujimori; es pues lo políticamente correcto hoy.
Y lo incorrecto -políticamente hablando- es respaldar ese cierre del Congreso de la República y las consecuencias en el manejo económico y política antiterrorista del gobierno peruano; aunque quienes opinan así son minoría.
Al revés parece ocurrir cuando se trata del otro golpe de estado en nuestra historia republicana, el de Juan Velasco Alvarado. O cuando la gente se pone a debatir sobre los recientes acontecimientos de Venezuela con Nicolás Maduro al frente.
De manera que si de golpes se trata, gran sector de la población tiene su preferido. En el fondo ni siquiera se está en contra de los golpes de estado, son simpatías o antipatías con los golpistas nada más.
¿O cómo se explica que el sector antifujimorista -a santo de defensores de la democracia- alientan cada que pueden para que el Presidente de la República, Pedro Pablo Kuczynski, disuelva el actual Parlamento de mayoría fujimorista?
Ocurre que el concepto de democracia no está claro para los peruanos. Solo para ejemplificar, este cronista tuvo la oportunidad de entrevistar a varios líderes políticos de la región Puno para trabajos académicos, y resulta que unos pocos entienden la democracia y su funcionamiento, gran parte solo se dedica a renegar.
No quieren ver que la democracia -con todos los errores y fallas- es el único camino vigente para ejercer poder, alternativo a otros modelos que sí son perniciosos: totalitarismos, dictatura, fascismo, etcétera.
No se hagan, que aquí entre peruanos persiste el tufillo antidemocracia.


jueves, marzo 30, 2017

Del camionazo en el PDR

Por: Hugo Supo

“PDR ha elegido el camionazo”. Con este sugerente título el izquierdista Juan Rojas Vargas ha denunciado esta semana “mañoserías y fraudes” al interior del movimiento político Poder Democrático Regional (PDR) en el momento de elegir a los nuevos directivos encargados de organizar a los militantes con miras a las elecciones regionales y municipales de 2018.
El amplio comentario ha circulado también en las redes sociales, haciendo notar las debilidades de la organización que lidera el congresista que más votación captó en 2016 en Puno (Alberto Quintanilla Chacón).
El camionazo al que Juan Rojas se refiere no es otra cosa que la triquiñuela con la que algunos políticos acostumbran justificar aquello de que tienen bases. En otros contextos, también se le conoce como “la portátil”, esa que Alejandro Toledo acostumbraba activar cada vez que tenía ganas de un baño de popularidad.
Finalmente, en el congreso del 24 y 25 de marzo pasados, presuntos militantes del PDR (al menos en esa línea es la denuncia de Rojas) han elegido a Richard Gonzáles Salcedo como secretario general del movimiento. El mismo Juan ha aceptado la asunción de los nuevos encargados de la conducción partidaria.
Esta es, pues, una muestra de lo que ocurre en las organizaciones políticas de la región, triste realidad de crisis institucional, heredada de una democracia sin partidos expuesta en blanco y negro por el politólogo Martín Tanaka.
Y eso que estamos hablando del PDR, sin duda, el movimiento que más tiempo ha resistido a borrarse del mapa, ya que -aunque a la luz del caudillaje- todavía es vigente en el Altiplano.
Ahora bien, si estas cosas ocurren entre los orgánicos socialistas seguidores de Quintanilla, ¿qué estará pasando en los otros movimientos?, ¿cómo es que se están manejando las dirigencias de las otras seis organizaciones que mantienen su inscripción ante el JNE?, o en las que pretenden inscribirse. No se oye padre. (Correo Puno Juliaca 30/03/17 Foto: Difusión)