viernes, enero 18, 2019

Gastar por gastar


Por: Hugo Supo

La Municipalidad Provincial de Puno planifica gastar más 600 mil soles para asuntos de organización de la Festividad de la Virgen de la Candelaria 2019, así lo ha sustentado la comisión designada por el alcalde Martín Ticona Maquera.
Está muy bien que se planifiquen las responsabilidades institucionales de esta fiesta; finalmente el municipio es el administrador de la ciudad, lo que le hace afrontar temas imprescindibles como seguridad, orden, limpieza, transporte y detalles similares.
Sin embargo, también hemos podido observar que el presupuesto contempla una sobrecarga a las arcas ediles.
Subsidiar con más de 41 mil soles las actividades litúrgicas o más de 43 mil soles para banalidades como pagar el disfrute de 300 personas -que seguramente son parte de la burocracia local y nacional-, nos hace pensar que el alcalde debe repensar la labor del municipio en las futuras ediciones de la fiesta patronal.
Ya es tiempo de implementar verdaderas políticas culturales en la ciudad y región, eso va más allá de subsidiar a la iglesia o la juerga de los burócratas, necesitamos llegar a la raíz de todo el movimiento religioso- cultural llamado Candelaria.
Si hay un lugar donde debe apuntar el Estado son las instituciones culturales que soportan la festividad, es decir a los conjuntos de danzas y músicos, no para la francachela, sino para fortalecerlos culturalmente (libros, discos, publicaciones, trajes, escuelas, etcétera).
Para esto, el gobierno local debe dejar de ser la teta donde todos quieren “beber gratis”, quizás si la comisión de fiestas empieza a sincerar ingresos y egresos, el alcalde pueda proyectar mayor pulcritud en el uso del recurso público.
Qué mejor que se vaya diseñando una empresa dedicada a organizar todas estas actividades en base a un calendario cultural que hace mucho tiempos estamos reclamando. Pelota en su cancha señor alcalde. (Correo Puno Juliaca 18/01/19 Foto: Difusión)


miércoles, enero 09, 2019

Gato en la despensa de Walter Aduviri


Por: Hugo Supo

Como el gobernador Walter Aduviri Calisaya se ha comprometido a la lucha anticorrupción durante su gestión, queremos creer que los tropiezos iniciales que está teniendo respecto a la designación de funcionarios para el manejo de la cosa pública responde a la poca preparación de un equipo de gobierno en el movimiento Mi Región.
Allí, un reducido grupo de técnicos se limitó a plantear el “Plan Collasuyo” y no avanzó en el proceso de estructurar la burocracia que iba a acompañar a la autoridad.
Los ejemplos más visibles de tal desazón son los dos gerentes que están pasando en poco más de una semana de gobierno.
Por un lado, el renunciante Jhenry Sonco no había trajinado en asuntos administrativos. Lo habíamos advertido la semana pasada, su experiencia era mediana en gestión social, consultorias y ONG, pero aún estaba lejos de ser el hombre orquesta que Aduviri necesita en el GORE Puno.
Su dimisión es motivo de diversos comentarios: desde un accidente con su familiar, pasando por asuntos de salud y hasta presiones en el entorno del gobernador aimara. Más allá de temas personales, lo cierto es que Sonco ha minado en su génesis a este gobierno, y ha dejado un dudoso precedente para su propia carrera.
Decimos que ha minado a la gestión de Aduviri, porque ha precipitado la designación de Dione Pacoticona; un economista, cuya experiencia es apenas una breve práctica profesional en la UGEL Lampa y alguito más.
Además, Pacoticona es confeso seguidor de Pedro Pablo Kuczynski, lo que quiere decir que, al menos ideológicamente, el nuevo gerente parece estar tan extraviado como el propio Aduviri de las últimas horas.
Lo más preocupante, es que Dione Pacoticona sí tiene experiencia en transacciones con el Estado. En el Registro Nacional de Proveedores aparece por haber cerrado un negocio redondo por casi dos millones de soles con la Municipalidad Distrital de Taraco en la cuestionada gestión del exalcalde Edgar Rosendo Puma Yucra. ¿Gato en la despensa?

miércoles, enero 02, 2019

Mucho ruido en el Gobierno Regional de Puno


Por: Hugo Supo

La asunción del gobernador regional Walter Aduviri Calisaya debió ser algo más sencillo y pragmático; no el proceso parafernalio que estamos viviendo en esta primera semana de enero. Lo único que hace es despertar mayor expectativa, llenar egos y desperdiciar tiempos.
Los gestos políticos que protagoniza Aduviri son también expresiones de su personalidad que -pareciera- tanto baño popular y protocolo necesita.
No nos extrañemos, entonces, que este sea el inicio de una gestión llena de misticismo y excusas para incumplir compromisos electorales.
Walter Aduviri se toma demasiado tiempo para definir a sus cuadros gerenciales y directorales. Imaginen ustedes, amigos lectores, en cuánto más se terminarán de conformar los equipos completos (subgerencias, jefaturas, directores de proyectos, etcétera) para empezar a trabajar en serio.
Una región como Puno, no necesita parafernalia, sino trabajo, decisiones y ensuciarse los zapatos inmediatamente.
No nos traguemos el cuento de sus simpatizantes que sostienen: “deben dejarlo trabajar”.
Trabajo es precisamente lo que estamos pidiendo, que no se desperdicen estas semanas valiosas en las que deben diagnosticar y echar andar planes. Miren que cuatro años pasan volando.
Respecto al nuevo gerente general del Gobierno Regional de Puno, Henry Willian Soncco Justo, es nuevo rostro en estas lides.
A él lo conocimos en el inicio del nuevo siglo, como dirigente universitario, de estudiante en la Escuela Profesional de Sociología de la Universidad Nacional del Altiplano.
Entendemos que su experiencia está basada más bien en la gestión social, no tanto a nivel administrativo, como también debe corresponder a un gerente regional.
De todas formas es un funcionario que representa a las nuevas generaciones y hay que desearle buen viaje por el bien de todos los puneños. (Correo Puno Juliaca 03/01/19 Foto: Diario Correo)

miércoles, diciembre 26, 2018

Don Teófilo Jallo Aruquipa


Por: Hugo Supo

Para llegar a la casa de don Teófilo Jallo Aruquipa, de 90 años de edad, hay que trasladarse a la comunidad de Huerta Huaraya por un maltrecho camino que desvía de la carretera Puno - Juliaca en el sector de la Curva del Diablo.
La comunidad se encuentra en lo que fue la orilla del lago Titicaca; hoy el agua se ha alejado y dejado solamente una inmensa pampa inundable en temporada de lluvias; el ferrocarril al frente y pequeñas chacras más allá. Pese a todo, la vista al horizonte es inspiradora.
Huerta Huaraya se encuentra a unos veinte minutos de la capital altiplánica. Allí está sentado don Teófilo, por 90 años ha vivido en una casita típicamente andina, con un portón que da acceso a un patio donde cultiva flores, tres habitaciones con techos de calaminas que envuelven el recinto empedrado y mala hierba en las esquinas como decorando la estancia.
En uno de los cuartos yace doña Candelaria, la esposa de Teófilo, que apenas puede mantenerse sentada por los achaques de la ancianidad y un mal que la ha postrado durante las últimas semanas hasta temer la muerte.
Pocos en el resto de la sociedad puneña saben de la existencia de Teófilo, que el Ministerio de Cultura del Perú lo ha declarado Personalidad Meritoria de la Cultura (Resolución Ministerial Nº 168-2016-MC) en 2016 por su maestría en la elaboración de balsas de totora y que no merece estar en tales condiciones.
Siendo pragmáticos, poco le ha servido a Teófilo ser Personalidad Meritoria de la Cultura, el Estado le ha hecho reconocimientos y le ha llenado de protocolos, pero hay poco esfuerzo para atenderlo en su vejez y luchar contra la pobreza que le rodea.
Uno no podría imaginar tantos descamisados estando tan cerca la ciudad capital, pero allí en Huerta Huaraya carecen de todo. No hay agua potable, salud ni educación. Y la mayoría de casitas está habitada por ancianitos con historias similares a la de Teófilo.
¡Ya basta de este Estado con hipermetropía! (Correo Puno Juliaca 27/12/18 Foto:Difusión)

jueves, diciembre 20, 2018

Wancho Lima


Por: Hugo Supo

Desapercibido pasó el 16 de diciembre de 2018, fecha que debería figurar en la historia oficial de los pueblos altiplánicos (en 1923 fue la sublevación de Wancho Lima), pero este punto de la historia ha sido olvidado sistemáticamente por casi todos los sectores de la sociedad.
Pequeños grupos de literatos, ciudadanos enterados de la historia puneña, familiares de los mártires o vecinos de las comunidades aimaras de Huancané son los únicos que rememoran esta sublevación, intentando insertarla en el imaginario social de las nuevas generaciones. Es una pena, pero también es una realidad.
Poca gente conoce que allí en Wancho se había fundado la capital de una utópica República Aimara Tahuantinsuyana, cuyo presidente fue Carlos Condori, un indígena del ayllu Taurauta que decidió ser heredero histórico del antiguo guerrero Inti Condorena.
Se dice que el delegado indio viajó hasta Lima para entrevistarse con el entonces presidente Leguia, denunció ante él los abusos de los mistis y pidió autorización para edificar una sociedad indígena con escuelas, mercados y ciudades propias.
En suma, Condorena había pedido la oportunidad de conquistar ciudadanía en tierras que no les eran ajenas, en sus ayllus, con esfuerzo y sueños propios. 
Aparentemente, un populista Leguia (que se hacia llamar Wiracocha) dejó volar las ilusiones indigenistas a sabiendas que la respuesta de los hacendados iba a ser mortal para quien se atreviera a alterar el statuquo.
La venganza de las castas empoderadas ha sido cruel contra Condorena y los otros sublevados. Hubo matanza, saqueos, violaciones, persecución, cárcel y olvido hasta hoy.
Por eso debemos mantener viva la esperanza para que el gran mensaje histórico de Wancho Lima brote en las nuevas generaciones: necesitamos una patria para todos, una que no olvide a sus hijos, que nos hermane, nos integre ahora y con nuestro gran pasado. (Publicado en Correo Puno Juliaca 20/12/18 Foto: Difusión)