miércoles, mayo 17, 2017

El lobby moqueguano

Por: Hugo Supo

Es inevitable escribir sobre lo que está ocurriendo en el proceso de demarcación territorial entre las regiones Puno y Moquegua. Sobre todo después de la última reacción de las autoridades moqueguanas respecto al informe final N° 045 que ponía fin a las discusiones en cuanto a los tramos I y II se refiere.
El referido informe se ha trabajado desde el año 2009, cuando representantes de ambos departamentos accedieron a la intermediación de la entonces Oficina Nacional de Demarcación Territorial (hoy adscrita al Viceministerio de Gobernanza Territorial) de la PCM para solucionar el conflicto social que había aflorado desde inicios del siglo.
¿Y por qué se aceptó esta especie de arbitraje? Primero porque corresponde a la instancia nacional sanear los límites de las fracasadas regiones del aprismo y, luego, para que los técnicos de ambos gobiernos subnacionales expongan sus argumentos para probar la pertenencia o no de determinados territorios.
Pues bien. A todo eso se ha sometido el pueblo puneño, han sido ene reuniones en Lima y otros departamentos.
Los ausentes han sido siempre los representantes de los vecinos. Han pateado el tablero una y otra vez. Han recurrido al Poder Judicial. Y es casi una década de la misma cantaleta.
Finalmente, en 2017 -incumpliendo todos los plazos- la PCM emitió el informe final 045 el cual demuestra que territorios anexados a Moquegua se encuentran en territorio altiplánico. En este momento deberíamos estar hablando sobre el tramo III, pero eso no está pasando.
¿Qué sucede? El lobby moqueguano ha vuelto a actuar y ha presionado al premier Fernando Zavala para revisar el informe de demarcación. Dicen ahora otros “dos meses” más.
Esta noticia deja desazón en Puno y vuelven a retumbar los tambores de protestas tipo Aimarazo. Sería bueno, en este caso, que la PCM aclare al país si hará respetar el Estado de Derecho o preferirá jugar a la mecedora. El pueblo puneño merece una respuesta. (Correo Puno Juliaca 18/05/17 Foto: Difusión)

miércoles, mayo 10, 2017

Julio Guzmán en la región Puno

Por: Hugo Supo

El líder del proyecto partidario Morado, Julio Guzmán, acaba de concluir una gira por el Altiplano. Ha declarado que los objetivos fueron consolidar su organización y recoger un diagnóstico de la realidad.
Respecto al primer punto, Guzmán ha nominado responsables, en cuyos hombros recae la tarea de institucionalizar el partido, de manera que aquello de la “ola morada” no quede en lirismo. Bien.
Y respecto al segundo, el excandidato presidencial afirma, principalmente, que ha encontrado mucha gente frustrada en los pueblos que ha recorrido. ¡Uy!
¿Cómo deberíamos tomar ese diagnóstico?, ¿es verdad?, ¿sigue el pueblo esperando la atención estatal prometida en cada campaña electoral?, ¿acaso es la frustración que guía nuestros senderos?
En principio, ningún diagnóstico debería fastidiar; es bueno que quienes pretenden ser autoridades visiten, convivan y conozcan la realidad del Perú profundo y alto.
Lo que sí decepciona es que Guzmán haya tenido que invertir tanto para tener esa versión de Perogrullo.
Por supuesto, aún existe frustración en Puno y otros lares que han sido -no solo olvidados- desde antes de fundarse la República, sino considerados un lastre para los desarrollistas limeños.
¿Esperaba otra cosa? No es, pues, de un estadista concluir de esa forma tan obvia y superficial.
Pero también habría que aclararle a Guzmán ( y los primeros llamados a hacerlo son los moraditos puneños) que hace tiempo que esta región -sobre todo su cada vez más renovada élite- ha dejado de esperar la atención preferencial del Estado.
El mejor ejemplo es Juliaca, formada a punta de esfuerzo personal, ganas y trabajo. ¿Estado? No. Aquí lo que se requiere es un Estado que no moleste, una Sunat que no persiga al pequeño capitalista, motivos para seguir jalando el coche productivo y cosas por el estilo.
La frustración -aunque existe en menor medida como en todo el resto del país- está pasando a la historia señor Guzmán, aquí la gente está en otro swing.
Motivo sería para hablar, por ejemplo, del boom migracional altiplánico, pero será en otra entrega. (Correo Puno Juliaca 11/05/17 Foto: Difusión)

jueves, mayo 04, 2017

La provincia de Aricoma

Por: Hugo Supo

Hace poco el excongresista Gustavo Pacheco y varias personalidades lideraron la presentación de una organización denominada “Plataforma Federal Para Todos”, interesante iniciativa a la hora de hablar de lo programático para el Altiplano, aunque con obvio tufillo proselitista.
Durante la presentación, este cronista planteó algunas cuestiones a sus impulsores (digamos que para poner las cosas ideológicas claras antes de pasar a lo pragmático), pero solo contextualizaremos una para esta entrega. 
Se trata de la equivocación que los puneños de la capital departamental cometieron a lo largo del siglo XX, pensando que sus visiones de desarrollo eran también la de las poblaciones de periferia. Recordemos que Juliaca respondió de manera contundente el 4 de noviembre de 1965, con una huelga que resquebrajó -ojalá, no para siempre- la unidad regional, visivilizando el centralismo departamental y la nula idea geopolítica de los gobernantes de antaño.
Bien pues, la pregunta para los neofederalistas que Pacheco lidera fue: ¿acaso no están cometiendo el mismo error en la idea de plantear lo programático (leáse los proyectos urgentes) desde la capital y con ausencia de la periferia? El orgullo impidió una respuesta clara.
¿A qué viene el tema? Guardando distancias con la agenda neofederalista, nos referimos a los propagandizados proyectos de distritalización de Salcedo y provincialización de Ácora
No está mal que las poblaciones aspiren a crecer y obtener más presupuesto para atender sus necesidades, lo malo es que algún sector político pretenda aprovechar esa situación para sus propio rédito. 
Ya quisiéramos ver a alguno de esos políticos impulsando el urgente proyecto provincial de Aricoma, que integraría a distritos (Phara, Limbani, Ayapata, Potoni, Coasa, Patambuco, Crucero) que actualmente están desconectados y por poco abandonados entre Carabaya, Azángaro y Sandia. Renegamos del centralismo limeño y no miramos la viga en el ojo propio. (Correo Puno Juliaca 04/05/17 Foto: Difusión)