miércoles, marzo 10, 2010

Internet, candidata al Nobel de la Paz

Por: BBC Mundo

La red informática mundial, internet, está nominada... al Premio Nobel de la Paz 2010, junto a individuos y organizaciones del mundo entero.

Además de la curiosidad de esta candidatura, se destaca el hecho de que competirá con un número récord de nominados, que suman 237 contra 205 de 2009.

La idea fue una iniciativa de la versión italiana de la revista "Wired", por ayudar en el "diálogo, debate y consenso". El director del Instituto Nobel, Geir Lundestad, le dijo a la BBC que la organización había recibido "miles de candidaturas" para el codiciado galardón. (LEER MÁS)

lunes, marzo 08, 2010

La protesta de los sin huelga

Por: Hugo Supo

Cuando los ciudadanos de a pie nos tropezamos con un paro acatado por cualquier sector tenemos distintas reacciones; si nos identificamos con la medida la apoyamos y nos solidarizamos, en caso contrario pedimos a las fuerzas del orden poner orden y autoridad. En cualquiera de los casos, lo difícil es ser policía; éste tiene la obligación de que –por más identificado que se encuentre con las luchas sociales- tiene que repeler cualquier tipo de violencia y en ocasiones hasta ser el que actúa en contra los que levantan los brazos contra la opresión. En suma, ser policía es también ser el malo de la película, carne de cañón, el aparente enemigo de nuestras motivaciones reivindicativas. Empero, ellos piensan diferente a como los vemos, en realidad también son sector maltratado, el sueldo de un subalterno varia de entre 1200 a 1500 soles, pero ellos no pueden decir nada, la ley les prohíbe protestar; ni hablar de huelgas. En las siguientes líneas se imprimen algunas versiones de policías en actividad, quienes a pesar de que temen ser identificados dicen su verdad respecto al bono que fue otorgado con mucha pompa por la gestión García. Viene un paro en adelante, el presente artículo es un termómetro de cómo van las cosas al interior de la institución. (Para proteger a nuestros entrevistados evitamos poner sus nombres a pedido de ellos mismos por temor a represarías)

TESTIMONIO: Policía en actividad, presta servicio en Puno hace 13 años

“Para empezar tengo que decir que el sueldo que percibimos (los policías) es ínfimo en comparación al riesgo de vida que nosotros tenemos, como en los paros y otras coyunturas donde siempre salimos a controlar el orden, con riesgo de sufrir daños; hay colegas que han estado en desalojos y han venido golpeados, los han agarrado a hondazos. El monto que nos pagan no cubre, peor cuando uno tiene familia, (el sueldo) es apenas para sobrevivir y uno no se puede dar calidad de vida. Sobre el bono, prácticamente es para callarnos la boca, para evitar el paro del 05 de abril, pero no compensa en nada; por eso es que muchos sub oficiales piensan acatar la huelga. Otros tenemos miedo, uno tiene temor a que nos puedan “botar”; claro, en los brigadieres con más de 30 años de servicio no hay eso, ellos ya tienen cédula vida asegurada, ellos no tienen temor, los técnicos de más de 20 años por ejemplo me han dicho: voy a acatar la huelga, que nos sancionen, no importa. En nuestro caso no es así, por solamente faltar un día al trabajo nos sancionan con seis días, claro a otros “les llega esa situación”, pero en otros hay temor a un proceso administrativo. En otras palabras nos amordazan, nos amenazan sin decirlo abiertamente, todos los lunes cuando hay formación en la XII DIRTEPOL, un suboficial nos lee el reglamento del policía, con eso nos siembran temor, eso pasa desde las 7:30 de la mañana, nos leen esa parte en la que se dice que no podemos hacer huelga, que eso no es legal. Luego cuando hay paros nos declaran en inamovilidad, trabajamos 12 o 14 horas y no hay recompensas”.

TESTIMONIO: Policía en actividad en Puno, experiencia 23 años.

“Eso (el bono) simplemente es un paliativo, hay que considerar ante todo la labor de la Policía, apelamos a la Constitución (Política del Perú), allí dice que el trabajo es de ocho horas, pero el policía no trabaja ocho horas sino 24 horas, hace mucho tiempo se está pidiendo la homologación, pero tenemos el inconveniente de que según la Constitución no debemos reclamar, se está buscando el mecanismo de exigir nuestros derechos. Por ejemplo el policía no tiene feriados, ni sábado ni domingo, se trabaja más de ocho horas, con decir que ahora con este paro (contra el Inambari), estamos desde ayer (jueves) a las cero horas, hasta ahorita no hemos descansado, sólo con algunos periodos pequeños, luego hemos tenido que regresar. El bono es un paliativo, y la verdad hay mucho malestar con mis colegas, se dice ahora lo del paro del 5 de abril, en la región muchos podrían paralizar, pero hay temores. De todas maneras se podría aprovechar, hacerse sentir, el malestar es a nivel nacional; hay muchas formas de protestar, como la de brazos caídos, o sea están asaltando, robando y evitas intervenir. Hay descontento, yo trabajo mis ocho horas y lo hago eficientemente, luego descanso; pero el Gobierno abusa, por ejemplo en la guardia en un hospital un personal lo hace, luego descansa dos días, encima les paguen por la noche; aquí no, el policía lo único que quiere es que le reconozcan su trabajo, lo que dice la Constitución, aunque sea seguimos trabajando horas extra como siempre lo hemos hecho, pero que nos reconozcan. Pero como no tengo derecho a reclamo, no tengo sindicato y por eso abusan”.

TESTIMONIO: Policía en actividad en Puno, experiencia tres años

“El bono trata de justificar los años que el gobierno se descuidó con la Policía Nacional del Perú (PNP) y el Ejercito, en realidad hemos pedido un aumento de sueldo para todos, pedimos lo justo, somos un sector muy olvidado, no se atiende al Ministerio del Interior, por ejemplo las comisarias están deterioradas, eso es claro ejemplo de la falta de presupuesto y falta de atención al sector; el sueldo es totalmente justo y necesario para la familia policial, nosotros los suboficiales de tercera estamos ganando 1200 soles, eso es lo que sacamos apenas, hay descuentos; creo que con el costo de vida de ahora, ese sueldo no alcanza, hay sectores que hacen huelga y protestan con justo derecho, a ellos les dan, pero nosotros no tenemos ese derecho; a pesar de eso sabemos que nos corresponde como a otros ministerios. Una consecuencia de esto es para el 5 de abril, convocaron a una huelga, pero el Gobierno ha dado este incentivo, lo que es simplemente para opacarnos en la convocatoria del paro, a ese para en el que supuestamente estamos comprometidos. Es cierto que nosotros en situación de actividad, no tenemos derecho a protestar, pero creo que encontraremos otros mecanismos de protesta, con familiares o los compañeros en retiro, en todo caso nos uniremos con los de las Fuerzas Armadas, con el bono han tratado de aminorar el ánimo de los policías”.

TESTIMONIO: Policía en actividad, servicio en Juliaca, experiencia 10 años

“Debemos analizar primero que nosotros los policías estamos en uno de los sectores más golpeados del Estado, nunca se nos considera cuando se hacen aumentos, hace mucho tiempo que nuestras familias están esperando, pero el Gobierno simplemente calla, muchos somos profesionales, en mi caso por ejemplo tengo otra profesión, la verdad es injusto que tenga que trabajar más horas de lo que corresponde sin ganar lo básico para mi familia, y eso que por mi condición estoy en peligro casi siempre, eso es incluso preocupación para la familia, uno no puede estar tranquilo. Mira no es por justificar, pero después se quejan del por qué tanto policía corrupto, incluso sin miedo podría decir que a veces uno cae por eso, este Gobierno no está obligando a la mendicidad. No creo que el paro del 5 de abril tenga mucho éxito, ya han soltado el bono para calmar las aguas, eso de todas maneras divide, pero ten seguro que las esposas, los familiares y los colegas en retiro van a salir a protestar. En resumen te digo que no queremos el bono, nuestro pedido es aumento de sueldo”.

TESTIMONIO: Policía en actividad, alguna vez castigado por “rebelde”, a punto de jubilarse, actualmente trabaja en Juliaca.

“Lamentablemente el gobierno ha otorgado este bono a fin de distraer a todo los miembros de la Policía Nacional del Perú (PNP), cree que con este bono está satisfaciendo las necesidades de los miembros de la institución, pero no es así, por cuanto el dinero sobrante, tanto de los gobiernos municipales y regionales es cuantioso, y esos mil soles (bono) no es el monto adecuado para cada efectivo, sino debe ser mucho mayor, eso lo han hecho para callar las expectativas de los policías, por cuanto se ha programado un paro nacional para el 5 de abril, pero los policías no somos tontos ni ingenuos, en el momento están en pie de lucha, están conscientes de que esto no es suficiente, queremos el aumento, no el paliativo. En Lima la dirigencia nacional está en pie de lucha, ella ha convocado y de todas maneras se llevará, en provincias estamos igual, estamos pendientes de cualquier anuncio de la dirigencia nacional. Ahora, no solamente es la remuneración, sino también el material, por ejemplo no se recibe el uniforme, ahora últimamente el general (Javier Sanguinetti) entregó algunas casacas, pantalones y zapatos; eso no es suficiente, se necesita de mayor uniforme, tampoco hay material logístico, hasta papeles, no hay papeles, el policía tiene que sacar de su dinero, el policía está abandonado, el Estado no se preocupa de ello, pero cómo va brindar un buen servicio si no tiene nada, el policía no tiene herramientas, para prevenir cualquier reclamo o protesta, el policía debe cumplir, pero no se recibe dotación. Reitero que el paro no se ha suspendido, hay paro de todas maneras. Todo el manejo en la Policía, es a nivel de Puno, cada puesto en la Policía se compra, tiene precio, el policía tiene que invertir para trabajar; por ejemplo en droga se paga de 500 a 700 dólares, y eso se paga en Puno, entonces si paga cómo va cumplir su función a conciencia, el policía paga para trabajar y todo está enquistado en corrupción”.

ENTENDIENDO EL BONO POLICIAL

El 05 de abril próximo podría ser una fecha histórica para el Perú y las fuerzas armadas, para esa jornada fue fijada un paro nacional de la Policía y los militares, según dijeron sus dirigentes en memoria a la gesta de hace 35 años, a un 05 de febrero de 1975, cuando la Policía Nacional se declaró en huelga reclamando mejores condiciones laborales al entonces gobierno militar de Juan Velasco Alvarado.

El asunto de fondo es –otra vez- mejores condiciones laborales para los uniformados, no el bono de disimulo que fue ordenado por el presidente Alan García hace algunos días, es un aumento real a un sector más que olvidado, el que no puede asumir huelgas, ni paros, ni arrojar piedras, ni enfrentarse con bombas lacrimógenas, ni nada más que obedecer al sistema implantado desde los grupos de poder.

El pomposamente presentado bono para militares y policías en actividad tiene las siguientes características según lo ha anunciado el propio Presidente de la República: La bonificación, denominada “Compensación por Defensa y Orden Interno”, es especial extraordinario de mil soles (344 dólares) y una comisión se encargará de proponer una reestructuración de sus sueldos.

Según el Gobierno beneficiará a unos 150 mil efectivos de las Fuerzas Armadas y la Policía, todo ello significará un gasto de unos 150 millones de soles (51,7 millones de dólares). Este bono solamente es para personal en actividad, además de las viudas del personal militar y policial, fallecidos en acciones de armas contra la subversión o la delincuencia. “El mismo monto se entregará también al personal de las FF.AA. y Policía que sufrieran de discapacidad permanente o total en cumplimiento del deber”, dijo Alan García.

García también dijo que cumplirá con otorgar un aumento de sueldo de 100 soles (34 dólares), que se pagará en dos partes, la mitad en marzo próximo y la otra en julio. Sin embargo, el descontento no ha cesado, es un conflicto latente, y estamos seguros de ingresar a una coyuntura totalmente preocupante.

Un ejemplo de lo que los policías podrían hacer es lo ocurrido con el suboficial de la policía peruana Edward Casas, quien fue detenido por participar en un plantón, en el que se reclamó el aumento de sueldos para su gremio y donde anunció los preparativos para un paro policial nacional.

Publicado en Los Andes

jueves, marzo 04, 2010

Durmiendo con el cuy

Por: Hugo Supo

Ya no soy el mismo. Un poco de mi ha muerto y otro tanto ha revivido. Sospecho que ahora vivo un poco más animal que antes y, algún roedor -del que apenas se cómo respiraba- se ha convertido un poco en lo que era yo hace un par de semanas.

Y es que he dormido con un cuy para cambiarme la suerte. La idea fue de mamá y papá, lo acordamos en Año Nuevo. Aquí en los andes la gente tiene por seguro que cambiarse con el conejillo funciona, la verdad yo también he empezado a creer en esto.

Poco de ciencia y mucho de mito dirían los escépticos, al principio también lo sostuve; sin embargo algunas cosas inexplicables han sucedido, como la vez en la que papá se puso mal de salud y tuvimos que confrontar las radiografías médicas con los resultados obtenidos del cambio con cuy: fue prácticamente lo mismo.

O cuando un vecino se recuperó milagrosamente de un mal que los médicos no pudieron solucionar. Fue el cuy que se llevó esos males, se los cargó hasta la muerte y cuando lo trasquilaron, las personas pudieron ver las mismas entrañas del que se acostó con éste. Igual pasó conmigo.

Mamá dice que lo usual es que sea en las tardes, yo me rehusé; tuvieron que someterme al tratamiento de madrugada. Fue cuando los gallos apenas empezaban a dar sus primeros quiquirequeos, mis sueños fueron interrumpidos por el bullicio de mis padres; en esa ocasión mis doctores.

En medio de somnolencia vi a papá acercarse a mi cama con un cuy entre sus gruesos dedos, tengo que admitir que su sombra me provocó un poco de pavor, me sentí como Tom al ver la sombra de Jerry cuando ve que la silueta del ratón se engrandece y se asemeja a gigantesco monstruo al contrastarse con la luz del fuego en medio de una cueva. Luego, desperté paralelo al tic tac del viejo reloj que cuelga en la pared.

Irremediablemente tuve que aceptar compartir el calor de mis sábanas con el peludo animalito, lo acomodaron entre mis brazos, era escurridizo, quería zafarse cual si fuera un ratón muerto de miedo; aunque todo intento fue vano, porque lo retuve, sentí un poco de sus arañazos, pero finalmente pudimos estar quietos por un largo instante.

Creo que dormité por varios minutos, no tengo certeza, mamá dice que fue algo más de una hora, sólo sé que cuando desperté por segunda vez mantenía a lo que se convertiría en mi radiografía en medio de mis manos mojadas. El maldito se había meado en mi epidermis.

Me quejé como un mocoso, “mamaaá, el cuy se ha orinado en las manos”, al cabo de un minuto entró nuevamente mi siempre atenta progenitora, sonrió burlonamente y me apartó de la ocasional víctima de mis tratamientos.

No pude saber más, del resto se encargó papá, tuve que volver a dormir, me sentí fastidiado porque no podía lavarme las manos hasta la salida del sol. Ya no recuerdo que soñé en los siguientes minutos, cuando me levanté ya el sol irradiaba en toda su plenitud. Eran las ocho de la mañana.

Me lo contaron después; se encargó mi madre, mi padre lo ratificó; ciertamente no estaba enfermo, por lo menos no como presumía, pero me detectaron alguna dolencia en la columna nacida del estrés, “unas bolas blancas se están formando en tu espalda” me dijo mamá, yo supuse que eran esas cosas raras que me provocaban cansancio y cólera en los últimos meses.

Del resto no tuve que preocuparme, mi estructura tallarinesca se vio reflejada en el sistema óseo del animal, mis manías también, y la flojera, y las ganas de dormir, y el mal humor. Me he sentido diferente desde entonces, un poco mejor tengo que admitirlo, aunque tampoco me agrada el degollamiento al que fue sometido mi amigo cuy.

Cierto, quizás sólo sea mera cuestión psicológica, pero curiosamente el médico, consultado días después me ha confirmado que estoy bien, “un poco estresado quizás”. Mamá y papá dicen que debo repetir el tratamiento, ¿qué dicen ustedes?

domingo, febrero 28, 2010

La selva, tierra de nadie

Por: Hugo Supo

Son las tres de la tarde, es sábado 20 de febrero y aunque el sol no aflora el calor es terrible en Lechemayo. En las afueras del pueblo, en el contorno del campamento de avanzada que instaló hace pocas semanas la empresa INTERSUR (construye la carretera Interoceánica) se oyen detonaciones, son disparos de bala. Cuando el administrador del recinto, Luis Ángel Márquez, sale de su oficina, constata que las balas han dejado perforaciones en la caseta de vigilancia. Pero el peligro no ha pasado, hay más estallidos, la seguridad del campamento responde haciendo tiros al aire, se logra divisar a un tipo disparando de entre los matorrales, éste escapa ante la respuesta de la empresa, los de seguridad están dispuestos a seguirlo, empero no tienen más municiones. El campamento entero entra en zozobra por el inusual hecho.

El episodio que narramos al inicio de este reportaje es uno de los últimos hechos acontecidos en el centro poblado de Lechemayo (San Gabán-Carabaya). Antes y después hubo una seguidilla de actos que hoy por hoy mantiene en vilo a las autoridades y población de la zona, todas ellas sumidas en la desesperación por la ausencia del Estado.

La verdad es que el miedo ya ronda buen tiempo en este poblado de la selva puneña, según el juez de paz, Walter Zurco Jiménez, todo empezó con la extraña desaparición de una familia completa el pasado 16 de enero, nadie sabe ella, nadie la ha visto, algunos rumorean que sus integrantes podrían estar en otros lados, pero no hay pruebas de esas existencias, es como si la tierra se los hubiera tragado.

Efectivamente, según el informe Nº 02-2010-P-J/JPUNL-C de fecha 20 de enero del 2010 en Lechemayo están no habidos las siguientes personas: Mario Concepción Cutipa Ramos (41), Loyola Ahumada Ccopa (38) Bersabeth Cutipa Ahumada (19) y el niño de nombre Gabriel Díaz Cutipa (1), todos conformantes de una sola familia.

El único que quedó es el joven Ronald Díaz Rojas (23), esposo de Bersabeth, padre de Gabriel y yerno de los esposos Mario y Loyola, quien asume que el responsable de la inexplicable desaparición sería el señor Willy Herrera Bazán (32) alias “Flaco”, al parecer líder de una banda delincuencial y quien según versiones de la propia población estaría estrechamente vinculado al narcotráfico.

En el informe del juez Zurco se señala que las sospechas incrementaron porque “El Flaco” huyó de Lechemayo al día siguiente de la desaparición de la familia, al parecer rumbo a Mazuco (Madre de Dios). Lo cierto es que nadie –hasta el momento- da respuesta sobre este misterio.

A ese respecto, el fiscal de Macusani Franz Arce Medina, afirma que su institución no está a cargo de las investigaciones, sino la Policía Nacional del Perú (PNP), la autoridad dice que la Comisaria de Macusani no tiene potestad para investigar el caso, sino la de Azángaro o Juliaca.

En Azángaro, la Policía descarta tener conocimiento del caso o no quieren atenerlo, según el fiscal Arce el caso fue transferido el 21 de enero bajo oficio Nº 017-2010, pero la Policía no da referencias. De esa manera, no hay entidad estatal que quiera responder y acudir ante este poblado ¿acaso la exclusión social podría llegar a ser tan cruel?

En todo el valle del rio Inambari, incluso más aquí, desde Macusani hasta llegar a Mazuco no hay presencia policial, la única garantía de justicia y seguridad son las Rondas Campesinas, pero también éstas vienen siendo amendrentadas.

AUTORIDADES AMENAZADAS

El día apenas empezó en Lechemayo, es martes 23 de febrero, el juez de paz Walter Zurco despertó con ánimos de trabajar, “será un buen día” piensa don Walter para sus adentros, sale de casa, se dirige por la carretera que también sirve de única avenida para su pueblo, va hacia el otro lado del puente Lechemayo Chico, quiere hacer pequeñas compras, pero como de la nada aparece el “Flaco”, le da jalones y quiere encañonarlo con un arma “hechizo” que hizo tornear en Arequipa, lo amenaza groseramente, a él y a su familia, quiere golpearlo. Felizmente, algunos vecinos interrumpen la gresca, piden calma a los dos, apartan al “Flaco” de don Walter, los ánimos se alteran un poco más.

En medio de la tensión el “Flaco” aprovecha para amenazar también a otras personas, lo hace con los ronderos, los vecinos y hasta con la enfermera del Puesto de Salud. “Estaba borracho” afirma Lourdes Mamani, quien desde hace pocos meses cumple las labores de enfermera en Lechemayo, ella tiene miedo y si bien no acusa directamente a Willy Bazán de los hechos de violencia que están ocurriendo es consciente de que podría ser él junto a su banda; por eso pide garantías para su vida y la de sus compañeros. La mañana del martes tuvo que dejar de trabajar para sentirse más tranquila, lo mismo pasó con el juez.

Ese mismo martes, pero más temprano también fue amenazado el presidente de las Rondas Campesinas de Lechemayo, Javier Ricaldi, éste fue encañonado por el “Flaco”, fue agredido y por supuesto, la preocupación ha crecido ante esta ola de amedrentamientos. Es como si una sola persona –valiéndose de un arma de fuego- convierte a Lechemayo en tierra de nadie.

Eustalin Yanqui, presidente de las Rondas Campesinas del distrito de San Gabán, afirma que a pesar de las amenazas que también viene sufriendo no tiene miedo, ésta dispuesto a enfrentarlo, pero pide atención de las autoridades policiales para pacificar este pueblo. “Antes no habían estos problemas”, señala.

Precisamente, los ronderos liderados por Eustalin Yanqui se entrevistaron con los representantes de la empresa INTERSUR para pedirle apoyo ante este preocupante panorama. Las Rondas Campesinas saben que solamente organizados podrán enfrentar bien este problema, INTERSUR debe apoyar estas iniciativas porque también corre peligro, sólo recordar el ataque que sufrió su campamento el pasado 20 de febrero justifica esa razón.

El administrador del campamento de avanzada de INTERSUR en Lechemayo, Luis Ángel Márquez, señala que vienen incrementando la seguridad en ese recinto, si bien el servicio está tercerizado por la empresa ASPER S.R.L. les preocupa la falta de municiones y hasta de chalecos antibalas para los guardianes. Todo hace indicar que este detalle ni siquiera es conocido por las autoridades del Ministerio de Trabajo.

Incluso después del ataque, en el campamento de de INTERSUR se puede ver al personal de seguridad portando grandes armas, dispuestos a cumplir con lo suyo, pero el peligro es grande, pues ni siquiera podrían resistir un ataque de verdad por no contar con chalecos antibalas ni las suficientes balas.

El juez Walter Zurco ha recibido la exigencia de su esposa: “debe renunciar”, y en realidad no hay quién pueda hacerle frente a la banda del “Flaco”, por eso es que este pueblo pide a gritos la presencia del Estado, policías y el Ministerio Público, esa es su solicitud concreta.

Mientras tanto, la Policía Nacional del Perú acudió a Lechemayo el pasado fin de semana, pero solamente lo hizo tras el pedido de INTERSUR y no ha vuelto a regresar otra vez, en aquella ocasión el pueblo mismo demostró miedo y se tuvo que armar una especie de consulta popular secreta para delatar a los presuntos responsables de la zozobra, entre varios nombres resaltó precisamente el de Willy Herrera Bazán.

¿Y QUIÉN ES EL “FLACO”?

Según versión de algunos moradores, Herrera defiende su inocencia y asegura que no tiene nada que ver con la desaparición de la familia Cutipa Ahumada, por eso tiene animadversión con el juez, las rondas y toda autoridad de la zona, “considera él que no deben acusarlo y odia a todo aquel que lo hace”, nos dice una dama de la zona.

En los datos del Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (RENIEC) aparece la ficha de Willy Herrera Bazán, ahí indica que nació el 24 de junio de 1978, es natural del distrito de Monzón, departamento de Huánuco y actualmente es omiso a elecciones. Además, es soltero, tiene como grado de instrucción el haber concluido sus estudios secundarios.

En Lechemayo casi nadie sabe dar explicación de lo que hace, han escuchado decir que tiene una chacra, pero no hay testigos de ello, sólo se rumorea fuertemente que está metido en las malas mañas de la red de narcotráfico.

FORTALECIMIENTO DEL NARCOTRÁFICO

No solamente Lechemayo, sino todo el distrito de San Gabán continúa figurando en el mapa de producción cocalera en el Perú, incluso después del proceso de erradicación de los cultivos de hoja de coca que se realizó en los años 2004 y 2005, la producción persiste e incluso se habría incrementado.

No hay información real si la producción de droga se hace en el mismo San Gabán, lo que se sabe es que casi todo se trasladó a la provincia de Sandia después de la erradicación del 2005, no obstante, la hoja de coca si sale en grandes cantidades desde esa zona.

En la ruta Interoceánica hay pequeños almacenes (Carmen, Puerto Manoa, entre otros poblados) donde los cocaleros guardan su mercadería para luego transportarlos hacia ciudades grandes como Macusani o Juliaca. Las empresas de transporte público son el mejor medio para ello ante la falta de control policial.

Según el analista en temas de narcotráfico y terrorismo, Jaime Antezana, el panorama que vive el centro poblado de Lechemayo es el mismo que ya se han presentando en otras zonas en donde hubo o hay problemas de narcotráfico, tal es el caso de Loreto.

“En Loreto hay grupos armados que protegen la droga, las pozas de maceración, para eso se necesita armas”, señala al alusión al tema. Lo claro para Antezana es que esta violencia parte del narcotráfico y en menor medida de la minería ilegal.

La solución ante el evidente crecimiento de la violencia y zozobra es sin duda mayor presencia del Estado, ya sea con proyectos para la población o luchando frontalmente contra los promotores del negocio ilícito de las drogas.

Por lo pronto, la población del valle de San Gabán tiene como único signo de presencia del Estado la carretera Interoceánica que está en proceso de construcción y la posibilidad de que en el futuro podría hacerse la hidroeléctrica del Inambari, aunque este último tema es demasiado controversial y por tanto todavía no representa una presencia efectiva ni del Estado ni las inversiones privadas.

En Puno, Juliaca, Azángaro, Macusani y hasta en el mismo San Gabán que es capital de distrito se desconoce del problema de Lechemayo, solamente las Rondas Campesinas intentan enfrentar este desolador panorama, las rondas y pocos líderes locales; por eso se hace necesario hacer eco de ese pedido, de no abandonarlos.

Publicado en Los Andes

viernes, febrero 26, 2010

¿Cuándo se arreglará el Perú?

Cuando le pones atención al mensaje de este vídeo, empiezas a pensar ciertamente en qué momento se jodió el Perú, cómo contribuimos a la mejora de esta tierra de la que nos preciamos ser parte, cómo pensamos cambiar la pregunta y decir ¿en qué momento se arregló el Perú?, ¿acaso será un lunes cualquiera? Yo si puedo.