jueves, septiembre 03, 2015

¿Descolonizar hasta dónde?

Por: Hugo Supo

Uno de los grandes traumas que arrastramos en el altiplano es el pesimismo, producto de la mirada colérica que nuestros estudiosos le han dado a la llegada de la cultura occidental.
De allí que ahora nace la nueva palabreja: “descolonización”.
El gobierno de Evo Morales Ayma, que es el que inspira a los descolonizadores locales, ha instalado incluso un Viceministerio de Descolonización, cuya tarea se ha orienta por momentos a arengar contra el capitalismo y en otros a juntar los esfuerzos gubernamentales por promocionar los modos de vida indígena.
Hay -en estos lares- quienes preferirían imitar la fórmula del gobierno boliviano antes que trabajar verdaderamente por fortalecer las culturas locales. Este cronista prefiere pensar que solo se trata de nomenclaturas entre descolonización o rescate identitario, pero debe aclararse lo siguiente:
No se requiere mucho debate para sostener con meridiana claridad que una descolonización cultural es inviable para nuestros pueblos, sería preguntarse hasta qué punto requerimos descolonizarnos y quién podrá ese límite.
Asimismo, aprobar una idea así sería tanto como negar la existencia de las culturas andinas, tomando en cuenta su construcción panteísta desde tiempos inmemoriales; la religión andina es la muestra más palpable del sincretismo como forma de vida en los Andes.
Esta forma de pensar panteísta (la totalidad del universo es el único Dios; que la naturaleza y Dios son lo mismo) nos hace convivir en comunidad entre todos los mundos, no solo entre hombres sino también con las divinidades.
El panteísmo andino no excluye, por el contrario incluye, absorbe y sincretiza.
La llegada del occidentalismo no es la primera para nuestros pueblos, hubo antes diversos choques culturales, los hay hoy en día y seguirá repitiéndose.
De manera que damas y caballeros, ¿de qué hablamos cuando pedimos descolonización?, si por poner un ejemplo del silencioso triunfo de lo andino sobre lo occidental, podemos decir que nuestro ya explicado panteísmo altiplánico ha transformado al Cristianismo en algo distinto y nuevo. Solo falta enfocarlo mejor. Tarea pendiente en la academia. (Correo Puno-Juliaca 03/09/15 Foto: Internet)

martes, septiembre 01, 2015

Justicia popular

Por: Hugo Supo

La campaña “Chapa tu choro y déjalo paralítico” impulsada por colectivos mediante Facebook ya se ha extendido a todo el país. En esta se lanzan consignas bastante osadas a la ciudadanía - bajo la Ley del Talión- para frenar el avance delincuencial.
Los linchamientos no son novedad en tierras altiplánicas, por el contrario son una especie de tradición cultivada desde los ochenta en los barrios de la salida a Huancané de la populosa Juliaca.
Asimismo, los avisos atemorizantes que se viralizan en las redes sociales solo tienen de novedad que han ingresado a la comunidad virtual, su existencia es continua desde antaño en las barriadas y hasta zonas residenciales del Perú entero.
Pero en estos días, la campaña ha llegado a tomar fuerza, de manera que hasta se está convocando a un foro para debatir la denominada “justicia popular”. Eso sí es nuevo.
“Ante la inseguridad existente en nuestra ciudad y la incapacidad de nuestras autoridades frente a estos problemas, planteamos como solución la justicia popular. Mucha gente nos dirá “agresivos”, “violentos”, “locos”, “psicópatas”, “abusivos”, etc... pero el día que pierdan a un ser querido a causa de estos delincuentes o sufran un robo, asalto, secuestro, etc...ese día se darán cuenta que estos miserables no pueden ni deben seguir andando libremente en las calles causando más daño a gente inocente”, reza una parte de la convocatoria. Al parecer el foro será acompañado de una movilización desde el parque de la Madre en Puno. El acto está previsto para el 31 de octubre.
Algunos dicen “ausencia del Estado”, eso es mentira, no hay ausencia, lo que existe es una alarmante incapacidad de quienes asumen el gobierno.
Ahora pues, queramos o no, la venidera discusión será si los delincuentes tienen más derechos humanos que sus víctimas. Y acostumbradas como están, seguramente alguna ONG saldrá con esa moralina de equiparar al ciudadano de a pie con el más vil criminal. Nada más lejos de la percepción popular.
Así están las cosas amigas y amigos lectores, todo indica que el gobierno próximo tendrá que -necesariamente- plantear la posibilidad de salir de la Corte Interamericana de Derechos Humanos hasta restituir el orden público. (Correo Puno Juliaca 31/08/15 Foto: Internet)

jueves, agosto 27, 2015

San Gabán en el olvido

Por: Hugo Supo

La última vez que el distrito de San Gabán estuvo en agenda fue entre 2009 y 2010, en ese tiempo los “ambientalistas” agitaron banderas contra el proyecto hidroeléctrico Inambari y lograron frustrar la cuestionada obra brasileña.
Antes, en 2004, este distrito llegó a los medios por los violentos enfrentamientos entre cocaleros y policías que acompañaban la erradicación de cultivos de hoja de coca. Recordarán que se registraron fallecidos.
En ambos momentos, las promesas llovieron para los pobladores de esta zona: que los cultivos alternativos, que la Interoceánica, que la electricidad barata, que el INIA, que el Proyecto Selva, blablabla.
En los hechos, de San Gabán permanece en similar condición que hace una década, el único impacto que ha tenido -casi por inercia- es la construcción de la carretera Interoceánica.
Cuando el proyecto vial estuvo en su máxima ejecución, buena parte de los pobladores pudo convivir con la empresa Intersur, la instalación de los campamentos significaba negocios y posibilidades distintas a la economía ilegal. Pero nada es eterno.
En 2015, está comprobadísimo que el caudal del Inambari se ha llevado las promesas electorales de los políticos, el pueblo vive entre lo poco que dejan los camioneros, la tentación de la minería ilegal y cultivar hoja de coca.
Algunos que gritaban por el desarrollo de San Gabán se han servido del voto para sentarse dentro de la burocracia solamente, es el caso del exgobernador Mauricio Rodríguez, ¿o van a decir que el pomposo Proyecto Selva sirve de algo?
Otros, como los integrantes de la Sociedad Civil por la Carretera Transoceánica (Socit) prefieren el mutis porque la ubre ya no da leche, al menos hasta la próxima campaña electoral.
Hoy San Gabán amenaza con izar bandera de Madre de Dios por la desatención puneña y contra la erradicación cocalera. No es sorpresa. Desde antes, los niños de Loromayo ya eran inscritos en Mazuco. Desde antes, los ayacuchanos ya invadieron esas tierras. ¿Dónde están los defensores de San Gabán? (Correo Puno Juliaca 27/08/15 Foto: Internet)

lunes, agosto 24, 2015

El huérfano voto puneño

Por: Hugo Supo

El ya clásico voto de protesta puneño se encuentra huérfano de cara a las elecciones generales de 2016.
Después de la decepción que causó el otrora radical Ollanta Humala Tasso en su rol como Presidente de la República, es difícil saber ahora para dónde se volcará el electorado antisistema.
En las elecciones del año 2011, un 70% de puneños votó por el candidato de Gana Perú creyendo que en algún momento daría el propagandizado viraje al modelo económico de corte nacionalista. Pero la historia la conocemos de sobra.
Hoy por hoy, sería muy atrevido decir el destino del voto puneño en el momento de acudir a las urnas, a lo más se puede pronosticar -de acuerdo a la experiencia- que el voto protestante seguirá siendo masivo, quizás un poco menos que ese 70%, pero abultado al fin de cuentas.
La izquierda que debería de conquistar este bolsón altiplánico apenas calienta motores con Verónica Mendoza y Marco Arana. Y ninguno tiene el recorrido que Humala ya había dado en las vísperas de acudir a las urnas en 2011.
No es sorpresa entonces que el votante promedio de la región Puno esté desconcertado con las actuales opciones que ponen las encuestadoras limeñas.
Nadie parece representar las aspiraciones “revolucionarias” que se huelen en esta zona andina, al menos si hablamos de ideologías.
¿Qué nos queda? Entender que sea quien fuere el próximo presidente del país, será bastante difícil consentir la agenda radicalista de los grupos más mediatizados; ni aimaras, ni desconolizadores, ni progresismo, ni tal por cual pensamiento será prioridad en ese otro país que se llama Lima.
Por eso es obligatorio insertar una buena dosis de regionalismo en la discusión electoral, lo que nos permitirá sacarle el máximo provecho al o la elegida.
No con demagogia, sino con un par de acciones concretas que podrían resumirse en: activar una zona económica para el comercio e industria, y la dotación de energía mediante gas y electricidad en todo el altiplano.
Sería más que suficiente para nuestra gente que lo único que quiere es una oportunidad previo al Bicentenario, ¿no creen? (Correo Puno Juliaca 24/08/15 Foto: Internet)

jueves, agosto 20, 2015

¿Folclore o cultura?

Por: Hugo Supo

La nominación de la ciudad de Puno como “Capital del Folclore Peruano” y la llegada del 22 de agosto, cuando se rememora el Día Mundial del Folclore, motiva reflexión a los puneños, pues está vigente el debate por saber si lo nuestro es mero folclore o en realidad se trata de una milenaria cultura que pervive con los siglos.
Remitámonos a la historia. La palabra folklore fue inventada hace más de 120 años el profesor inglés Williams Tohms, quien se dedicó a estudiar las antigüedades de los pueblos y formó la palabra uniendo los vocablos: Folk (pueblo) y Lore (saber).
El término se usó para nombrar a una nueva ciencia que se encargaría de estudiar el saber tradicional de las clases populares en las naciones civilizadas.
Es decir, aquel “saber tradicional” que se ha aprendido por transmisión oral y que ha venido de generación en generación.
De esa manera, Tohms fue uno de los primeros estudiosos en poner en blanco y negro la característica elitista de la cultura.
Al sostener que las naciones civilizadas tenían también saberes tradicionales, implícitamente se estaba diciendo que la cultura era para pocos.
¿Es cierto esto? Con el riesgo de atormentar a los estudiosos antropologizados, diremos que sí, efectivamente la cultura es elitista.
Necesita serlo para autoprotegerse de -por ejemplo- la sociedad del espectáculo de la que Mario Vargas Llosa escribe en sus ensayos.
Luego, en oposición a los elitistas salieron precisamente los antropólogos y afirmaron que la cultura no debe ser así. “El pueblo también tiene derecho a la cultura”, “todo modo de expresión o vivencia es cultura”, dijeron basados en la relatividad.
Para no sentirse mal pusieron en boga un nuevo concepto: “cultura popular”.
Y en ese contexto, en el altiplano nos hemos pasado discutiendo si lo nuestro es elitista o popular, sin avizorar lo que es obvio: nuestras civilizaciones siempre han tenido de ambas.
Aunque también es cierto que el folclore es lo que mayormente aflora en nuestros pueblos. En sus fiestas por ejemplo.
No así la cultura, aquella que implica conocimiento que aporta a la universalidad, esa es la que recién despierta. (Correo Puno-Juliaca 20/08/15 Foto: Internet)