miércoles, noviembre 12, 2008

Antecedentes de un suicidio


Por: Hugo Supo

He dormido con el radio encendido. Medio en sueño, medio despierto he escuchado Nueva Q FM. Hoy he despertado derrotado, resignado, sufrido, orgulloso, engañado, viviendo en el pasado, renegado, vengativo…he bailado cumbia en mis sueños.

El Dj. me ha puesto las canciones. Medio en sueño, medio despierto me he sentido vivir en ellas. Hoy he decidido suicidarme.

- He escuchado a Papilón. “No hay licor que me ayude a sanar mi dolor…no hay mujer que me ayude a olvidar este amor. Estoy llorando, estoy sufriendo…Ella se fue. Llevo la vida de un triste payaso que ríe por fuera y llora por dentro”. Me he desconsolado, estoy sufriendo.

- He coreado a Néctar. “No sueñes con ese amor imposible, si el que te gusta ya tiene otro amor y no se fija en ti. Despierta. Son gotas, gotitas de lluvia, de tus ojos caen, por tus mejillas”. Me he resignado, estoy frustrado.


- He bailado junto al Grupo 5. “Quiero que te olvides de mi, que te alejes de mi para siempre, ya no luches contra la corriente. Aunque te amo con locura, olvídame tu, que yo nunca te podré olvidar”. Sigo derrotado, me estoy sacrificando, hasta he tenido que dejar escapar a mi amante.

- Los Caribeños de Guadalupe me han hecho cantar. “Tu que pensaste que sin tu amor me moriría, que si me dejabas me sentiría mal. Calculaste mal. Lo que pasó…pasó. Otra vez me enamoré….me enamoré otra vez”. Estoy despechado, sino por qué tendría la necesidad de decirle a mi ex que ya la reemplacé. Que orgullo.


- Una desconocida me ha cantado al oído. “Yo te di todo mi amor y mas. Y tú no reconoces ni lo que es amar. Yo me puse dispuesta a tus pies…Si una vez dije que te amaba, hoy me arrepiento, si una vez dije que te amaba…”. Estoy arrepentido, no hay nada bueno que me toque en el mundo.

Los Hermanos Yaipén han cantado: “Si…claro que estoy llorando”. El Grupo 5 ha vuelto a corear: “Ojala que te mueras”. Otra vez los Hermanos que dicen: “Ya me aleje del amor”….He pasado la noche con mis tormentos más ocultos.

Medio en sueño, medio despierto he descubierto que estoy desvalorizado. En este día final sólo tengo dos opciones: Cortarme las venas para aplacar mi sufrimiento o cambiar de dial.

domingo, noviembre 09, 2008

El viaje de Yehude Simon


Por: Hugo Supo

Hablé un par de veces con Yehude (se pronuncia Yude) Simon, en ese tiempo simplemente presidente de Lambayeque. Tenia además, el honroso cargo paralelo de coordinador de presidentes regionales del Perú. Lo entrevisté, creo que sobre el proceso de descentralización y asuntos coyunturales.

Ahora que es Premier ha cambiado el número de su celular, y tiene secretarios por demás para responder, así que no es fácil entrevistarlo. Dizque viene para Puno el viernes 14 de noviembre. ¿Quién sabe para qué?.

Lo único de lo que podemos estar seguros los puneños, es que no vendrá para solucionar nuestros problemas. ¿Más presupuesto?. ¿En plena crisis financiera mundial?, ¿Más proyectos, en medio de una política de recorte presupuestal para todos, menos para los grandes?, ¿Más platita para el altiplano?. Nica.

No paisanos, Yehude Simon, viene para cualquier cosa, menos para traer soluciones, es mas, mi desesperanza es tanta, que creo que viene a complicarnos aun mas, pues se generará una “cortina de humo” con las eternas discusiones entre el gobierno del presidente Hernán Fuentes y el de Alan García. Lo dije en un post anterior, además ya tenemos la experiencia del Consejo de Ministros del año pasado. No hay esperanzas con estos tipos.

Y se volverá a repetir la triste historia de nuestros alcaldes. Reclamarán cual si fueran dirigentes de barrio ante el Primer Ministro. Él les dirá, ¿y donde están sus proyectos?, ¿Qué han hecho ustedes desde los gobiernos locales?, ya les hemos dado plata, el país esta descentralizado, no toda la responsabilidad es del gobierno central….bla, bla, bla, y seguirá el conocido discurso aprista.

Respecto a la contaminación de la Bahía Interior del Lago Titicaca, nos echará en cara a los puneños –como lo hizo Antonio Brack- lo cochinos que somos, y nos recordará que el recuperarlo es tarea nuestra. Eso si, nos dará su apoyo moral.

Luego nos dirá que ha venido a decirnos que estamos mejor que los otros años, que el país esta creciendo, y que el mundo nos tiene envidia. “Ahora empezaremos el crecimiento hacia adentro”, señalará, mientras finge una sonrisa para las cámaras.

Recogerá documentos y proyectos de los profesionales puneños, los ojeará por encima, se los dará a su asistente, y luego, cuando se haya montado nuevamente al avión, se olvidará de ellos.

¿Yehude Simon?, ¿izquierdista?, ¿progresista?...¿Y así querías ser presidente del Perú?. Lo mejor que pudo habernos pasado a los peruanos es que hayas sido reclutado por Alan, así te conocemos en lo real y concreto.

martes, noviembre 04, 2008

El Puno que queremos


Por: Hugo Supo


- ¡Aleluya!, tiene más de diez calles.
- ¿Y las llamas?

Hablaban dos pitucas excursionistas que venían de Arequipa. Obvio, era la primera vez que llegaban a Puno.

Viajaban al costado mío, en microbús barato, en medio de gentío de barrio, escuchando una canción de la Sociedad de Acomar, y con un cobrador despeinado que al parecer se había pasado de tragos, mientras los pasajeros subían y bajaban cada cierto kilómetro en la maltratada carretera Juliaca-Puno.

El despectivo comentario lo hicieron cuando el carro ingresó a la ciudad, y sólo cuando noté que esas palabras eran más de admiración que de decepción, me desanimé a intervenir para charlar con las anónimas. Claro está, quería defender a mi suelo.

Lo curioso es que al igual que ellas, hay mucha gente que desde lejos pone en su imaginario un Puno así: Con cabañas separadas de tramo a tramo, con un par de alpacas amarradas en el canchón, a la señora de la casa con pollera, y al caballero con arado en mano y su perro flaco ladrando cerca de él.

Sólo cuando pisan las calles de Puno se enteran que no es así. Y es que solamente conociéndola podemos quedar maravillados de su Titicaca, de su buena sazón en la comida, de las “discos”, del Museo Dreyer, del melancólico cerrito Huajsapata, de ese pasaje Lima por el que tantas y tantas veces –los que ya estamos aquí- seguiremos caminando…

También de su gente despreocupada que descansa en alguna banca del Parque Pino, de la clásica bronca entre los colegios carolinos fundados por Bolívar, del Torres Belón que nos acoge en cada Festividad de la Virgen Candelaria, de su universidades, del chaulla thimpo que venden en el mercado Bellavista, del calor con el que te atienden las salteñeras del jirón Arequipa, o el de las anticucheras madrugadoras del jirón Libertad.

Es imposible que cuando ya la hayas conocido no se te encoja el corazón al hablar de ella. Puno es así, lejos de esa imagen excluida que no las pusieron los capitalinos. Es una ciudad que tiene mucho que ofrecer.

Sin embargo, hay que ser concientes que tampoco es el paraíso. Nuestro Puno es así: Con vecinos hartos de los cortes de agua, de la mala atención en las instituciones, de las veredas rotas, de casas sin fachada concluida, de peleas entre políticos, de envidia barrial, de violaciones sin castigo, de comerciantes y transportistas desordenados, en fin, con todos los defectos que podamos notar. En casa siempre encontramos los peores desperfectos.

Más allá de ello, hoy para Puno el calor de su gente es vital. Lo apreciable de los visitantes primerizos es que siempre nos dejan buenos comentarios, como los de una familia española que hace unos meses fueron asaltados en el camino de Arequipa a Puno. A ellos no les quedaba nada, llegaron aquí, y la gente puso lo suyo para ayudar.

- Más que el de los ladrones, me llevo esta imagen de Puno, de lo buena de su gente. Dijo el ibérico cuando los periodistas lo entrevistamos.

Es necesario continuar en ese rumbo, que aquí no sólo encontremos lugares que visitar, sino gente con ganas de triunfar, de trabajar, de desarrollar, con personas líderes y pro activas; y con ambiciones de hacer a este Puno el motivo de nuestro orgullo.

domingo, noviembre 02, 2008

Utopía: La unidad del periodismo


Por: Hugo Supo

Pocas veces los periodistas somos tan unidos como lo estuvimos en los días previos al 29 de octubre del 2008. Solamente una coyuntura de agresión a nuestra profesión puede lograr tanto. La marcha por la Dignidad del Periodista fue tan contundente como emocionante, puesto que una mayoría hemos protestado contra la actitud malintencionada de Hernán Fuentes, al llamarnos a todos “corruptos”, “chantajistas”, y “extorsionadores”.

Pero como era de esperarse, también hubo colegas que prefirieron brillar por su ausencia, incluso algunos de los que particularmente esperaba más. Dicen ellos, que no se sienten aludidos por los calificativos del presidente regional. Es decir, es fácil concluir que los que no asistieron a la marcha fue por que estaban seguros de su pulcritud. Pero tampoco vinieron los que por su conchudez ya nada les afecta.

En fin, la marcha fue un capitulo coyuntural que nos empuja a analizar un tema mucho más importante: La añorada unidad del periodismo.

El encargo en este tema es para los representantes oficiales de los gremios periodísticos de la región. Y creo que el rol mas conciliador debería jugarlo el decano del Colegio de Periodistas, Paulino Machaca Ari, convocando a los otros directivos para de una buena vez trabajar a favor de todos.

Los que estamos en actividad somos concientes que carecemos de espacios de capacitación, quizás de esa ausencia nace la alternativa de la Red de Periodistas Intercultural Bilingüe, pero ese esfuerzo de algunos no puede ser lo único que se haga.

Respecto a las agresiones que recibimos, la responsabilidad sigue siendo de estas mismas instancias. Alguna vez les sugerimos a los directivos que podrían dialogar con los propietarios de medios de comunicación para lograr una acreditación única para los periodistas de la región, de esa manera evitaríamos que cualquier hijo de vecino se identifique como hombre de prensa, sirviendo muchas veces a servicios de inteligencia.

Incluso (la unidad) nos serviría para enfrentar la verdad que nos acaba de decir Fuentes Guzmán. Es necesaria la unión de los gremios para proyectar un Comité de Ética Único, instancia que podría ser colegiada y consensuada, a la que los periodistas tendríamos que someternos en caso de error o difamación.

La unidad es –primero- tarea de los gremios, y mantenerla es responsabilidad de todos. Ese es un asunto que principalmente nos preocupa a los que todos los días tenemos que enfrentar los gajes del oficio, aquellos que estamos cerca de la amenazas. Ojala nos escuchen y que esta coyuntura nos lleve a lograr esta aún utopía.

martes, octubre 28, 2008

Mi vecina universitaria


Por. Hugo Supo

Fue una noche de viernes rutinario, recibí las acostumbradas invitaciones para emborracharme en algún bar de la ciudad, pero –como ya es común- puse mil excusas para no asistir a las citas. Cansado como me encontraba, decidí irme temprano a la cama.

Una película de terror que no espeluznaba a nadie, comida chatarra embolsada para calmar mis bulliciosas vísceras, un poco de vino para bajar el sebo, en fin… era simplemente un viernes tradicional, en el que había decidido sumarme al aburrimiento, mientras era conciente que otros se divertían donde antes yo lo hacia.

Lo interesante es que, ahora que vivo solo, soy vecino de varios y varias estudiantes que usualmente nunca están en noches como la que les relato. Al lado derecho de mi habitación vive una vecina de la que lamentablemente desconozco su nombre y para ser sinceros sólo tengo sospechas de conocer su rostro.

Llegó ella a media noche, el sonido que hacían sus tacos en el silencio del callejón hizo que me despertara, noté que no venia sola, sus murmuraciones la delataron. Era acompañada de por un joven, supongo su pareja.

Con los tragos encima, tuvieron un momento romántico. Caricias por aquí y por allá, palabritas dulces al oído y sonados besos que se hicieron escuchar hasta mi lugar. Luego lloraron, y ambos se prometieron amor eterno.

- No llores mi amor, nunca te voy a dejar. Recuerdo que dijo ella.
- Prométemelo. Insistió un par de veces él.

Para ese momento, ya los minutos se habían acelerado y el reloj de mi celular marcaba casi las dos de la madrugada. Un momento de silencio me trajo la esperanza de que los borrachos se hubieran quedado adormecidos.

Empero me equivoqué. A continuación, ella salió de la habitación, caminó al baño que se ubica al final de callejón, mientras él esperaba en la cama que esa noche compartirían.

Diez minutos después, el sueño se me espantó definitivamente, pues si antes eran las murmuraciones las que no me dejaban descansar, esta vez eran sonidos más fuertes, llenos de excitación y sensualidad mujeril.

No estuvo mal para él, cualquier mujer hubiera quedado satisfecha después de una faena así, me alegro por ellos. Lo que no me pareció simpático es que los gemidos de mi vecina eran acompañados de un sonido terrible que provenía del mismo cuarto y de la misma cama alcahueta.

Era el catre que no dejó de sonar en todo lo que duró su acto sexual. Por momentos sospecho que lo hacían intencionalmente para invitarme a participar. Es imposible no haberse dado cuenta de mi presencia al otro lado de la habitación.

Pero me sacudiré de las dudas, la próxima vez que vea a mi vecina se lo preguntaré personalmente, ya que esta es la tercera vez que hace lo mismo.