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jueves, agosto 01, 2019

Tierra y territorio


Por: Hugo Supo

Antauro Humala, líder del Frente Patriótico, le escribió una carta al economista Hernando de Soto, para decirle que existen puntos coincidentes en sus perspectivas respecto a la minería en el Perú (Expreso 31/07/19).
“Pareciéndome lo más relevante la asimetría entre la valorización en la escala financiera global de los títulos de propiedad del subsuelo con los de la superficie, cuya corrección (de esta asimetría) permitiría solucionar los conflictos sociales que agobian a nuestra patria”, dice Humala, invitándolo a visitarle en su celda para intercambiar pareceres.
¿En qué coinciden Humala y De Soto respecto a temas extractivos? En la necesidad de reformular la propiedad de los terrenos superficiales y la riqueza del subsuelo para mayor beneficio de los involucrados; es decir, empresa, estado y comunidad.
En el actual modelo, el ciudadano peruano solo tiene derecho a la propiedad del terreno superficial, pues subsuelo, agua y otros recursos son del Estado. Para De Soto ese es el origen de la latente conflictividad, lo que podría solucionarse si -al igual que otros países- la valorización y propiedad del subsuelo tuviera más ventajas para el ciudadano.
“Los títulos superficiales de los países desarrollados no son solo certificados de la posesión de alguien sobre la tierra, sino los eslabones iniciales de una cadena de valor que puede llegar muy lejos”, alega De Soto.
Para los andinos, sin embargo, estos temas - que parecen ser muy de la sociedad global- son harto conocidos y discutidos en el enfoque de “Tierra y Territorio”. Incluso la propuesta del autor del “Misterio del Capital” resulta siendo un debate meramente físico y economicista. Las culturas originarias elevan el debate a temas relacionados a la vida misma y la relacionalidad con la Pachamama.
Lástima que los andinos sigamos carentes de voceros políticos o los tengamos débiles, porque asuntos como Tierra y Territorio tendrían que ser ser incluidos necesariamente en la adelantada campaña 2020 y en la posibilidad de una nueva Constitución. (Correo Puno Juliaca 01/08/19 Foto: Difusión)

jueves, abril 12, 2018

Reflexiones en Huatasani


Por: Hugo Supo

El pueblo de Huatasani tiene una singularidad digna de resaltar. Está ubicado exactamente donde termina la zona aimara y empieza la parte quechua de la provincia de Huancané, en el norte de la región Puno.
La feria semanal de Huatasani se realiza los sábados, allí acuden ganaderos y agricultores de las comunidades adyacentes para el intercambio comercial. Mantienen una feria de ganados y tradiciones como la chala (trueque).
Es impresionante observar que el intercambio comercial se realice principalmente en idiomas originarios como el quechua y el aimara, aunque bastante gente también domina el castellano.
Huatasani es una pequeña muestra de la convivencia cultural del Altiplano peruano; pues la región puneña es también un territorio donde pueblan naciones quechuas y aimaras desde hace muchos siglos. Es bueno anotarlo para que conozca quien aún no lo sepa.
Fue en este distrito donde el pasado fin de semana se desarrolló el Primer Congreso de Quechuas y Aimaras, congregando a autoridades comunales, juventud y sociedad civil convocados por un grupo de residentes huatasaneños interesados en poner en debate la política y la gestión social.
Varios candidatos han expuesto allí sus propuestas y puntos de vista respecto a temas de gobierno y sociedad. Estuvieron, por ejemplo, Mariano Portugal, Edgar Mancha, César Quispe, entre otros; todos ellos coinciden en que la educación debe ser la prioridad para cambiar esta sociedad, aunque poco han dicho respecto de qué cosa hay que trabajar para alcanzar educación de calidad.
Este columnista también fue invitado para disertar; dijimos que la educación, por supuesto, es la columna vertebral para todo proyecto social.
Añoramos y trabajamos por una revolución cultural y educativa en el país. Con una añadidura: la ética andina (solidaridad y complementariedad) es lo que finalmente hará funcionar este o cualquier modelo económico-social. De eso hablamos, entre otras cosas, cuando proponemos un proceso de Refundación.

jueves, diciembre 28, 2017

El movimiento “anti” en acción

Por: Hugo Supo

Ahora que el Presidente de la República, Pedro Pablo Kuczynski, ha incendiado la pradera por cuenta propia, el futuro de la política nacional es más incierto que de costumbre.
Ni siquiera puede asegurarse que este régimen termine el periodo para el que fue elegido; en todo caso dependerá de las estrategias que implemente para soportar la gran tormenta.
A corto plazo, seguramente, viene una reconfiguración de las fuerzas políticas en el Congreso de la República y en el mismo Ejecutivo, pero nada más.
Al parecer, los únicos que quieren sumarse a la idea de hacer un “gabinete de consenso” son los de la línea fujimorista, la que finalmente terminaría por consumir al Presidente, ubicándose en uno de los extremos de la polarización política.
Polarización alimentada también (y muy convenientemente) desde el movimiento “anti” que ha tomado las calles y que no piensa moverse de allí.
La hostilidad con la que se ha recibido la noticia del nombramiento del nuevo ministro del Interior, Vicente Romero, es apenas una muestra de que la guerra está declarada.
Aunque debemos tener en cuenta que es el mismo conflicto de grupos, precisamente, lo que nos condujo al circulo vicioso del que el Perú no puede salir.
Porque hay que decirlo claro y separar la paja del trigo. Si bien casi todos los peruanos rechazamos el negociado indulto de Fujimori, tampoco es que el movimiento “anti” sea el llamado a moralizar y cambiar este país.
Es el movimiento “anti” el que prefirió a Alberto Fujimori en 1990, ¿no lo recuerdan? Son los “anti” quienes llevaron al poder a Toledo, Humala y después a Kuczynski. No vengas con cuentos.
De manera que el ciudadano de a pie debe tener claro por qué protestar; una cosa es gritar por tener el ADN “anti” y otra, muy distinta, pertenecer al proceso que pretende una refundación constructiva de la sociedad peruana; esto último es poco visible todavía, pero será más duradero y trascendente en la historia. (Correo Puno Juliaca 28/12/17 Foto: Difusión)

jueves, diciembre 21, 2017

El establishment y el Otro Perú

Por: Hugo Supo

La revelación que hiciera la misma empresa Odebrecht sobre su vinculación con el presidente de la República, Pedro Pablo Kuczynski, le ha movido el piso a toda la élite que maneja este país desde inicios de la República.
Tan sorpresiva ha sido la difusión de los pagos a las empresas ligadas con el Primer Mandatario, que muchos quienes lo apoyaron en el proceso eleccionario, le quitaron su respaldo o al menos quisieron saltar del barco en peligro de naufragio.
Con el pasar de los días, sin embargo, hechas las cuentas, han optado por proteger al establishment, manteniendo al señor Kuczynski en la Casa de Gobierno, así sea una obviedad que el hombre haya estado ligado a la red de corrupción más grande de todos los tiempos de este continente.
Pero además, poco importa que el Presidente de la República haya mentido descarada y ofensivamente al país en estos asuntos, como mintió en la renuncia a la ciudadanía estadounidense. No interesan estos temas a las izquierdas y derechas de élite (referido a la clase política y económica vigente), pues aquí de lo que se trata es mantener el statuquo.
El mismo círculo empoderado con la economía mercantilista pone el grito en el cielo porque hay miedo al Otro Perú, desde donde se plantea ideas refundacionistas de la República.
Esa es la razón del reduccionismo anti y profujimorista, pretenden repetir el mismo escenario de las elecciones anteriores, cuando la discusión nacional se centró a saber quién es el mal menor.
Pero las cosas no pueden funcionar así perennemente, es simplemente insostenible; sea manteniendo a PPK, Vizcarra o Aráoz, este gobierno ha perdido la legimitidad y no resistirá el menor impulso social que está cocinándose.
La noche que viene es larga y hay que estar preparados, a la altura del momento histórico del Perú bicentenarista, porque el debate de una refundación de la Patria es simplemente inevitable hoy o mañana. (Correo Puno Juliaca 21/12/17 Foto: Difusión)


jueves, agosto 31, 2017

Migración y ciudadanía en Juliaca

Por: Hugo Supo

El Perú vive una permanente revolución, la cual será posible comprender solo a largo plazo. No son las armas de Sendero Luminoso, los partidos políticos, la iglesia o las ONG las que lideran este levantamiento, cuyos avatares son más bien silenciosos y representan el hecho más trascendental después de 300 años de Colonia y casi 200 de República: el desborde popular del Perú andino, que ha logrado cambios estructurales significativos y promete una próxima refundación republicana.
El antropólogo José Matos Mar expone lo que ha llamado “la historia corta del Perú”, para referirse al periodo 1940-2010, cuando las migraciones internas se han intensificado, haciendo posible un nuevo rostro del Perú contemporáneo, basado en el indio que ha conquistado ciudadanía en Lima y ciudades costeras importantes.
“Estos migrantes no solo transformaron Lima sino, en una hazaña impresionante, iniciaron la integración física, social y cultural de sus regiones, gestando enlaces necesarios para que un gran capital humano de hombres y mujeres, como un tejido multicolor, contribuya a formar la sociedad nacional andina”, dice Matos Mar al resaltar la migración pendular que estamos viviendo.
La migración pendular se refiere al ir y venir de las personas; en el caso puneño, la gente parte de sus comunidades, pero no lo hace para siempre, al contrario, cada que puede vuelve con cualquier excusa, ya sea a fiestas patronales, motivos de familia, negocio o trabajo.
Este singular fenómeno ha reconformado el país a nivel cultural, aunque los resultados en el aspecto político todavía son invisibles, es posible diseñar el camino a un nuevo pacto social, alejado de la república criolla, cuya influencia se ha conformado con emular el modelo colonial discriminante. Dependerá de la agenda de los nuevos políticos en Lima y provincias.

CAPITAL DE LA INTEGRACIÓN ANDINA. En todo este contexto, Juliaca es una particularidad en el sur, pues aunque no se trata de una ciudad costera donde el desborde se ha vivido con mayor notoriedad, su historia está íntimamente ligada a la migración indígena. Se trata de una localidad intermedia que, según datos del INEI, supera fácilmente los 300 mil habitantes (al menos así fue hasta la conformación del nuevo distrito de San Miguel), pero es posible que llegue al medio millón de personas si incluimos a los flotantes.
Juliaca, y ahora San Miguel, constituyen el centro urbano más grande del Altiplano peruano, pero por esa misma condición tienen problemas de fondo que las autoridades ediles, regionales y del Estado central no han podido solucionar.
El caos y la informalidad campean, trayendo como consecuencia males como el crimen organizado, economías ilegales, carencia de servicios básicos, corrupción y otros. ¿Cuál podría ser el problema? Otra vez, es necesario analizar la realidad en el largo plazo.
Para empezar Juliaca, a diferencia de las ciudades costeras influidas por la migración, carece de una herencia colonial. Entiéndase que la estructuración de su cultura citadina parte recién desde la República, diferente a los casos de Arequipa o Lima, donde los migrantes indígenas han llegado y se han topado con una urbanidad ya establecida.
Esto podría explicar por qué muchos migrantes se adaptan a las normas del resto de ciudades, pero no en Juliaca. Ocurre que, según la Antropología, cuando el campesino migra, también lo hace con sus costumbres comunales, aunque al desenvolverse en una urbe joven como Juliaca, lo que parece ocurrir es más bien un desborde de personalidad, el migrante se siente con la libertad de comportarse como puede y escapar incluso a la herencia cultural comunitaria para internarse en una especie de jungla.
Enseguida, debemos referir algunos intentos de formación de la cultura citadina local. La más trascendente es lo hecho por los hermanos Cáceres Velásquez, quienes han fijado el rumbo juliaqueño basado en el antipuneñismo . Esto no es nuevo, cuando existe una sociedad tan diversa, las personas suelen juntarse por regionalismos, localismos y agendas similares.
Pero el localismo calcetero tiene techo, similar a Juliaca, la ciudad rival (Puno) también ha sido reconformada por migrantes e incluso la perspectiva regional ha variado en forma paralela a la indianización de la política .
Lo interesante es que siendo tan lozana, Juliaca tiene la posibilidad de diseñar rumbos superiores para los próximos años, una vez que se reconozca como una autentica capital de migrantes, de manera que se pueda mirar con optimismo una homogeniedad cultural basada en la diversidad. 
Claro está, las élites tendrían que personalizar este pensamiento y convertirlo en agenda, para transformarlo en planes operativos de urbanismo, crecimiento poblacional, dotación de servicios, ordenamiento del comercio y transporte. Difícil tarea, pero no imposible. (Colaboración a la revista Pusaq de la Red de Periodistas de Juliaca/ agosto de 2017)