jueves, marzo 16, 2017

Necesarias vacaciones para el alcalde

Por: Hugo Supo

La crisis ambiental de Juliaca está a punto de desencadenar otros conflictos de tipo político-social. Y es que nunca antes se había vivido tan álgida situación por el cierre de un botadero de basura y la consecuente acumulación de desperdicios, prácticamente, en todo lado.
El Plan Director de la Municipalidad Provincial de San Román 2004-2015 no tiene ni una sola línea respecto de Chilla, solo menciona el colapso del botadero de la salida a Lampa, lo que quiere decir que el actual alcalde, Oswaldo Marín Quiro, debió conocer, al asumir el cargo, sobre este problema y solucionarlo en primer orden.
¿No ha querido o no ha podido? Queremos tener fe en la segunda opción -la primera sería un acto de inhumanidad- a causa de muchos factores, entre estos: su incapacidad de ejercer autoridad, dirección y de diálogo con la población.  
Eso explicaría las repetitivas faltas a su palabra con los vecinos del sector Chilla y los fracasos permanentes de las mesas de diálogo para intentar reabrir el ensayo de botadero de esa misma zona.
Hoy, la autoridad municipal está completamente deslegitimada, con seguridad no le queda una pizca de esa popularidad con la que entró a gobernar Juliaca en 2015.
Por tanto, quedarían algunos caminos a seguir para salir de la crisis. Primero, y es el gesto más importante, el alcalde Marín debe admitir su falta de capacidad y solicitar licencia por algunas semanas; antes que el Concejo lo suspenda o desde afuera se diseñe el camino a la vacancia. 
Eso no implica dejarle el problema al primer regidor (que también está deslegitimado), pues inmediatamente de aprobada la licencia, el Concejo Municipal tendría que pedir la intervención del Ministerio del Ambiente; al menos eso ha opinado el congresista Alberto Quintanilla y antecedentes no faltan.
De esa manera, estaríamos camino a un nuevo pacto social en Juliaca (la posibilidad de Arequipa está por verse, es costosa y muy temporal, así que se requiere reabrir Chilla con un plan de cierre y recuperación de la zona mientras se implementa un relleno de emergencia en alguno de los terrenos que el municipio ha reservado para tal fin, esto en plazos mínimos), uno que al menos nos abra posibilidad de avanzar, pues la senda es larga y complicada todavía.  (Correo Puno Juliacca 16/03/17 Foto: Difusión)

jueves, marzo 09, 2017

Expliquen esta muerte

Por: Hugo Supo

Hace menos de un año, el entonces presidente del Instituto Nacional Penitenciario (INPE), Julio Magán Zevallos, arribó hasta el centro poblado de Alto Puno para inaugurar lo que, a su decir, era el penal “más moderno del país, superando a los demás establecimientos penitenciarios en términos de infraestructura, tecnología y seguridad”.
Pues bien, dicho establecimiento es el lujoso escenario de una controversial muerte política, la del exalcalde de la Municipalidad Provincial de San Román, David Maximiliano Mamani Paricahua.
Para nosotros es prematuro afirmar un homicidio o suicidio, aunque la versión del INPE dice que Mamani se quitó la vida (al parecer cortándose la yugular con un cúter que habría obtenido por sus trabajos artesanales dentro del penal) hay motivos para dudar.
Sobre los hechos y motivaciones del fatal desenlace hay mucho pan que rebanar, es labor del Ministerio Público aclarar estas dudas ante la opinión pública.
Lo que sí llama la atención es cómo y en qué circunstancias ha podido ocurrir semejante muerte en el establecimiento penitenciario “más moderno del país”. El mutis inicial (y luego la respuesta tardía) por el que ha optado el INPE no ayuda, en absoluto, a esclarecer el tema.
El Estado ha invertido 57 millones 693,023.84 soles para remodelar la cárcel de Yanamayo y, se supone, hacerla un ejemplo de rehabilitación en el país. ¿Saben qué? Han fracasado.
Han fracasado porque no han sabido proteger la vida de David Mamani Paricahua, personaje importante, no solo por cuestiones de humanidad, sino para dar respuestas a lo ocurrido en el gobierno de la provincia de San Román durante la última década.
Allí se ha denunciado una grave red de corrupción que no podría quedar impune en caso de corroborarse su existencia, riesgo que ahora parecer ser posible en perjuicio del pueblo juliaqueño y en beneficio de algunos pocos.
No requerimos mecidas señores del INPE. Necesitamos saber los detalles de una muerte clave para entender lo que ha pasado y pasa en Juliaca. (Correo Puno Juliaca 09/03/17 Foto: Captura Correo)


jueves, marzo 02, 2017

Este momento de la historia

Por: Hugo Supo

Cuando el ilaveño Gregorio TiconaGómez llegó a gobernar la capital regional, a finales del siglo pasado e inicios del presente, marcó un hito trascendental para la historia política del Altiplano peruano.
Por primera vez, un hijo de campesinos, cobrizo como la mayoría de nosotros, había llegado al poder y hecho lo que el “misti” no hacía desde hace tiempo: encender la política local para pasar de elecciones exitosas en una provincia periférica (El Collao), para asentarse en el conservador pueblo de Puno y, luego, representar al departamento en el Congreso de la República.
Más allá del triste final que le tocó a Ticona por ceder ante la red corrupta del fujimorato, en definitiva su despertar político ha sido el punto de quiebre visible para el viraje de la región.
Después de esa experiencia, los días de los políticos tradicionales (herederos de apellidos, linaje y haciendas) estuvieron contados. Quizás David Jiménez Sardón fue el último de dicha casta que tuvo el honor de gobernar esta parte del Ande.
Y las actuales autoridades son producto de dicho proceso. Juan Luque es el más típico representante del progresismo juliaqueño, pasa lo mismo con el hoy vapuleado Oswaldo Marín o con el profesor acoreño Iván Flores en la capital puneña.
Echemos una mirada a nuestro alrededor y comprobaremos que los hijos de campesinos finalmente han tomado y compiten por el poder local.
¿Que no saben gobernar?, ¿que lo están haciendo peor?, ¿que están para llorar? Pueder ser. Pero ¿estamos comprendiendo realmente el momento histórico que vivimos?
Puede que esta punta de lanza tenga muchos errores, por eso rogamos para que los próximos políticos en acción -también hijos de campesinos- se preparen, estudien, triunfen en lo suyo, que entiendan que la política es para servir y no para servirse, que sepan es posible ser mejores. (Correo Puno Juliaca 02/03/17 Foto: Difusión)


jueves, febrero 23, 2017

El alcalde barrendero

Por: Hugo Supo

Aquella imagen de Oswaldo Marín como alcalde estrenado de Juliaca ha quedado grabada en la mente del colectivo social. 
En sus primeras horas como burgomaestre, en enero de 2015, la autoridad salió –escoba en mano- a recoger la basura que su antecesor había dejado descuidada.
A decir verdad, el gesto causó un efecto positivo para la reputación del popular “Cumpita” que había llegado al poder a punta de comentar noticias y leer comunicados en una emisora radial.
De todos los alcaldes nuevos, era el primero en promocionarse con tremendo mensaje: él mismo tomaría las riendas para solucionar los problemas más álgidos del pueblo.
Pero ha pasado el tiempo y Oswaldo Marín ya no tiene ganas de agarrar la escoba. Ahora debe ser algo espantoso, considerando el problemón del que no puede salir hace varios meses.
Es curioso ver al mismo personaje populacho que iniciaba su periodo queriendo hacer las cosas bien, ahora arrinconado por una comunidad que está harta que le depositen 120 toneladas de mugre diaria, una población aproximada al cuarto de millón que se inunda entre desperdicios y sus propias incapacidades. Incluso la oposición le ha saltado a la yugular para solicitar ante el pleno del Concejo su suspensión por 30 días.
Es que a pesar de que los gestos pueden tener cierta significancia, no se gobierna con ellos señor Marín. Los gestos –si queremos que tenga efecto duradero- deben ir acompañados siempre de estrategias y planes efectivos.
Las cosas no se han hecho como deberían desde el principio. No se necesitaba un alcalde que barra en su primer día, sino un líder que denuncie al antecesor por lo calamitoso de la ciudad en este tema (ahora tiene que cargar su cruz solo) e inmediatamente ponerse a trabajar con lo mejor de su élite técnica parar proyectar una gran planta de procesamiento de basura, incluso se pudo hablar de industria regional.
Son más de dos años y Juliaca sigue pidiendo auxilios temporales. Es cuando los gestos no funcionan, cuando lo “políticamente correcto” es cero a la izquierda. (Correo Puno Juliaca 23/02/17 Foto: Difusión)

jueves, febrero 16, 2017

¿Dónde está la reserva moral?

Por: Hugo Supo

Demasiada soberbia corre en la sangre de quienes se han hecho llamar “reserva moral”, tanta como la que ahora mismo corre en las venas de los que se autoproclaman como los dignos de la sociedad. Peligrosa gente ha resultado siendo para el fortalecimiento institucional y democrático del país postfujimorismo.
Cuidado que similares lobos vestidos de corderos publicitan hoy su indignación. Ojo que la experiencia nos dice que solo sabían buscar nuestros votos.
Pues resulta que la autoproclamada “reserva moral” le ha fallado al país, han engendrado odio para tapar sus fechorías, han distraído con discursos populistas y han señalado al otro como el responsable de todos los males nacionales, sin mirar- tal cual dice la Biblia- la viga en ojo propio.
Y ahora ensayan todo tipo de excusas para justificar la inmundicia en la que seguimos como país. Que el fujimorismo, que el modelo neoliberal, que la globalización. Pamplinas.
Hoy el peruano de a pie sabe que la clase política completa ha fallado, unos por hacer mal, otros por no hacer nada.
Quienes han asumido el poder y quienes lo han compartido tenían la enorme responsabilidad de darle funcionalidad y estabilidad a las instituciones; porque cuando se habla de construir un Estado-Nación no se trata de personas, sino de instituciones en el marco de la democracia.
Curioso escenario es –cual si fuera el relato de Orwell (Rebelión en la Granja)- ver transformados a esos que se proclamaban paladines de la democracia, luchadores sociales y similares cursilerías, en aquello que tanto han odiado.
Como si no supiéramos que los que hoy marchan, por ejemplo, ya están pensando en ser figuritas para las elecciones del Bicentenario.
¿Dónde está la reserva moral verdadera? Claro que existe. Es el ciudadano anónimo. Quien es eficaz en sus obligaciones. El padre que no abandona hijos. Quien no bota basura en las calles. El que respeta los semáforos. Quien se compadece de los animales. El que sabe que aporta más haciendo que parloteando. El resto es cuento. (Correo Puno Juliaca 16/02/17 Foto: Difusión)